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viernes, 23 de diciembre de 2016

Esperanza, luces y acción [Por Aitor Santos González]




Suenan las campanas mientras un viejo en su esquife vuelve al puerto con el cuerpo cansado y un par de peces en la bolsa. Avanza hacia el bar de la villa donde encuentra a los parroquianos habituales y se sienta en su taburete cotidiano a ver el resumen deportivo en la televisión mientras en la cocina le preparan una de sus presas. Hoy cena, mañana desayuno, después habrá que volver a salir al mar.

En televisión aparecía la joven reportera que analizaba el juego de su equipo y mientras comía escuchaba. En el bar se iba generando un bullicio en torno a una problemática local.

La cuestión era si el puerto y sus alrededores debían abrirse a grandes embarcaciones. El pueblo había crecido y su principal actividad económica ya no sólo era la pesca, sino también el turismo.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Te extraño, niña mía [Por Aitziber Moriones]



Te extraño, niña mía


El reloj de mi habitación marca las tres. “Tic tac” hace el segundero. Vueltas interminables dan las agujas. Parece que no se mueven, pero no paran. No paran de girar y girar. Segundos, minutos, horas… Y yo estoy aquí, esperando a que llegue ese momento, ese día, ese instante en el que te veré de nuevo, niña mía.

martes, 8 de marzo de 2016

Relato; Correspondencia lejana [Por Aleix Alcázar]





Correspondencia lejana



París, 24 de junio de 1940.


Estimada Brigitte, siento no haberte escrito antes. Imagino que ya lo sabrás, pero Francia se ha rendido. No tuvieron oportunidad alguna de contraatacar, esa nueva táctica que ha decidido usar el alto mando, la guerra relámpago, ha funcionado. Recuerdo cuando mi padre me explicaba que cuando combatió en la primera gran guerra, su división a penas avanzó 2 Km en 4 años. En cambio ésta vez en apenas un año hemos conquistado tres países, sin dificultades. Me pregunto cuando decidirá el Führer el fin de las hostilidades. Desde que me llamaron a filas para la invasión de Polonia no he echo más que pensar en ti. Me preocupa lo que pueda ocurrir, temo caer en combate y no poder cumplir nuestros sueños. ¿Sigues enfadada? Créeme que si por mi fuera, estaría en Frankfurt contigo, planeando nuestra boda, pero resulta imposible negar algo a la Whermacht. Müller se negó a unirse al ejército y lo acabaron forzando a alistarse, no sin antes negarle el derecho a ascender de rango y recibir condecoraciones. Si me hubiera negado yo, seguramente hubiera ocurrido lo mismo, en ese caso acabaría esta guerra sin ningún tipo de honor y ya conoces a mi padre. Pero mejor dejo este tema. ¿Qué tal va todo en casa? ¿Qué tal están tus padres? He oído que los ingleses planean comenzar a bombardear Alemania. ¿Has visto algún avión? Por favor, si los rumores son ciertos y los británicos

viernes, 19 de febrero de 2016

Relato; "Divisando mi propio fin" [Por Violeta Henar Pereno]









Como un puzzle, la acción se desencadenó lentamente. Eran las cinco de la mañana y yo seguía con mi café a medio terminar, intentando asimilar todo lo que había sucedido en aquella fría y desolada noche. Me encontraba en una insignificante alcoba rodeada de cuatro tenebrosas paredes y mi piel estaba pálida como la nieve. Intentaba encontrar un sentido para ello, procurando hallar el porqué mas mi mente no me dejaba. Me sobresalté en mitad de la nada y un tenebroso ulular entró por la ventana medio entornada y recorrió la sala. Un grito agonizante golpeó mi cabeza, se sumió entonces en una total oscuridad. El silencio recorrió mi cuerpo mientras oí unos pasos acercarse a mí. Sentí una gélida mano acariciar mi nuca, acto seguido me golpeó sin darme tiempo a reaccionar. Caí. El habitáculo volvió a estar vacío, sólo se encontraba mi cuerpo tirado en el mugriento suelo.
Pasaron horas y horas, el reloj iba cambiando las manecillas. Entretanto, alguien entró en aquel aposento y me recogió sin yo percatarme de ello.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Carta a un militar | Por Ainara Sánchez Rosadillo.


Estimado Compañero: 

Han llegado a mis oídos noticias de que estás destinado en misión humanitaria en Afganistán, sabía de tus ganas por servir en el extranjero, por experiencia te digo que es, a pesar de las condiciones en las que nos encontramos, una maravillosa vivencia. Descubres la verdadera naturaleza del ser humano, aprendes el concepto de compañerismo y el ‘dar la vida por un hermano’ y sientes la satisfacción de haber ayudado a gente que realmente está en apuros. Además, es tanto o más cierto, que hace falta valor para arriesgar nuestras vidas cada día, por alguien que no sabe ver los peligros a los que nos enfrentamos por su seguridad y nos tratan como a enemigos, por eso mismo, por nuestras venas corre el suficiente coraje que nos caracteriza a este, como a cualquier otro cuerpo de la Armada Española, además del compromiso que nos une con el civil y nuestra madre patria. A pesar de esto, el reconocimiento y satisfacción por el servicio cumplido, al regresar, es la mayor recompensa que puedes recibir. Por otro lado, no podemos olvidarnos de cuantos compañeros cayeron en acto de servicio y que ellos lucharon a nuestro lado, héroes que entregaron su vida y se convirtieron en los ángeles, que ahora de servicio, velan y guardan nuestras almas protegiéndonos de esa bala perdida que podría habernos arrebatado el aliento, y por este motivo debemos honrar sus muertes siguiendo en pie y luchando también en su nombre. Por eso, compañero, espero que regreses con ganas y fuerzas de dar mucho más de lo que diste esta vez, además de esas ansias de repetir siempre que se pueda, alimentar tu alma, madurar como persona y convertirte en un pendón al servicio de tu país. Ya no me queda más que desearte suerte en tu servicio en las misiones en el extranjero y espero que cuando regreses, no se te olvide avisarme y contarme tu vivencia con detalles y una cerveza fría. Cuídate y regresa compañero.

Artículo escrito por Ainara Sánchez Rosadillo.

viernes, 28 de agosto de 2015

En la Acrópolis | Por Borja Luna Díaz.

EN LA ACRÓPOLIS

El destino lo marcas tú. Solo depende de ti.

Una bonita mañana primaveral en la Atenas helenística se vierte sobre los parques y jardines de la ciudad dando consigo el florecimiento de las plantas, el canto de los pájaros para atraer a sus parejas y la energía de los niños y niñas jugando por el ágora mientras sus padres se encargan de comprar los productos presentes en cada puestecito de la plaza, enterarse de los últimos rumores o debatir de forma abierta las principales tomas de decisiones en la vida política de la ciudad.

Desde hace unos años, Atenas se convirtió en el foco de atención socioeconómico y cultural de la época. Innumerables artistas, filósofos, médicos, comerciantes y personas variopintas acuden a este foco de actividad sin límites.

Entre toda esta gente, un joven alto y bien vestido pasea por el camino que lleva a la Acrópolis, un espacio monumental de templos y estatuas en honor a las diferentes divinidades que protegen la vida de los atenienses.

El joven parecía deprimido, ensimismado y cabizbajo. A su alrededor, la gente iba y venía del teatro, el gimnasio o el mercado. Él les miraba con la más absoluta indiferencia, como si estuviese aislado en una burbuja.

Tras subir la rampa que da a la Acrópolis, el joven muchacho decidió refugiarse en la sombra de un manzano mientras seguía con su incesante meditación. Cerró los ojos y se dejó llevar por sus pensamientos, pero un anciano interrumpió su asedio mental lo que le provocó una incrédula sorpresa al chico.

Juegos de pareja | Por Aurora Pérez Rincón.

Me despierto,  abro los ojos y ahí estás tú, dormido plácidamente, destapado y con un sólo bóxer.
Me he levantado con ganas de ti, asique lentamente me voy moviendo hasta llegar a tu oreja. Decido morderla y susurrarte "buenos días " con la voz que pongo cuándo tengo ganas de sentirte, de todas las formas posibles.

Sonríes y te estiras en la cama, mientras aprovecho para quitarme mi única prenda; un tanga de hilo rojo.
Me siento encima de ti y me dedico a besarte,  quiero que sea un comienzo lento, asique beso y muerdo tus labios hasta que siento los míos hinchados.

Durante ese tiempo he ido notando como poco a poco comenzaba a crecer tu pene y se pegaba cada vez más a mí,  sólo nos separa la tela del bóxer.

Nos miramos a los ojos y sabemos que el bóxer sobra, te lo vas a quitar tú pero te freno. Me acerco a tu oído y te digo que yo me ocupo.
Muerdo tu oreja y la beso,  bajo a tu cuello y me dedico a morderlo, sigo bajando y lamo tu pezón, tu respiración se acelera según voy bajando.


Testigo de lo grotesco | Por Borja Luna Díaz.


RELATO: TESTIGO DE LO GROTESCO

Con cinco maravedíes en el monedero, Don Aquilino de Rivera, maestro artesano arruinado, paseaba por las sucias y pestilentes calles sevillanas del siglo XVII rumbo  al mercado.

Tiempo atrás quedó el recuerdo de una Sevilla floreciente y majestuosa del siglo pasado, cuna y hogar de médicos, políticos, abogados, profesores y astrónomos. Tal era su grandilocuencia que aventureros extranjeros rezaban dicha frase: "Quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla".

Llegando a la plaza principal, Don Aquilino observa a dos niños acercándose de forma cautelosa a un puesto de frutas.

El comerciante que vendía sus productos, alentaba a los clientes a través de un vozarrón que se alzaba más fuerte e imponente que la de sus competidores.

Aquellos dos niños cuya edad no superaba los diez años, vestían con unos simples harapientos rasgados que arropaba hasta la altura del vientre dejando la otra mitad de su esquelético cuerpo al desnudo.

El comerciante atendía a una pareja de mujeres enseñándoles una imponente sandía recién importada de Marruecos sirviéndose estas dos criaturas de la situación para llevarse consigo dos manzanas y tres plátanos.

jueves, 27 de agosto de 2015

DEJA VOLAR LA IMAGINACIÓN | Por Aurora Pérez Rincón.

Túmbate en la cama, cierra los ojos, encuentra la postura cómoda y limítate a sentir... Yo haré el resto, esta vez te toca a ti disfrutar.

No quiero que te cohíbas, la idea es que salga tu instinto animal, demostremos lo que somos capaces de hacer juntos, demostremos que a través de nuestros sentidos podemos llegar al cielo ¿o debería decir infierno?

Demostremos que todo es posible, ¿estás listo?

Todo comienza con un intercambio de miradas, y ese gesto tan sexy de él... ¿por qué se tendrá que morder el labio siempre que quiere jugar...?

Estamos entrando al ascensor, se cierran las puertas y yo ya no aguanto más.

Quiero comérmelo enterito, le acorralo contra la pared del ascensor, le agarro las manos y le ato con mi pañuelo, mientras le miro fijamente a los ojos doy al botón de stop.

Sabe lo que viene ahora, lleva toda la cena calentándome, metiéndome mano bajo la mesa, fue malo y eso tiene un precio... No pienso ser delicada, seré ruda y sé por experiencia que eso la vuelve loco.