Se presentó un martes gris y lluvioso. En clase de psicología, el profesor nos obsequió por gentileza de un compañero cinéfilo, un thriller psicológico que a nadie dejaría indiferente.
Empieza la película con un hombre muy delgado, psicótico y que aparentemente está guardando un cadáver en una bolsa para tirarla al mar. Cuando procede a ello, ¡el cuerpo desaparece! ¿qué ha ocurrido? ¿como hemos llegado hasta aquí? pues bien, a partir de ese comienzo, nos encontramos con 100 minutos de pura intriga y suspense. Los acertijos, las imágenes, el ambiente claustrofóbico y paranoico en el que se ve sumergido nuestro querido protagonista Christian Bale (que adelgazó 30 kilos para la ocasión) donde a través de una narración sin pausa pero sin prisa, y una fotografía sublime, muestra el estado de ánimo gris y atormentado (como el mismo día que hacía en clase de psicología) para meternos en la piel de un pobre desgraciado que ni él ni nosotros como espectadores, damos crédito a lo que está pasando.
